El mundo científico pide que pongas menos carne en tu mesa por el planeta y por tu salud

El mundo vegetariano parece que poco a poco se está haciendo hueco en la sociedad española, aunque sea a golpe de oportunidades de negocio de grandes empresas

En Ceuta no hay ningún establecimiento con una carta exclusivamente vegetariana, pero incluso las grandes cadenas de hamburguesas empiezan a ofrecer opciones sin carne. Por gusto o por placer, si comes menos carne de la que acostumbras a comer, el planeta te lo agradecerá.

O al menos esto es lo asegura parte de la comunidad científica, que en motivo de la Cumbre del Cambio Climático y apoyados por organizaciones como Greenpeace han lanzado la campaña #SCIENTISTS4LESSMEAT, Científicos por menos (consumo) de carne.

Corderos a punto de ser sacrificados en Ceuta / Gabriel Barba

En una carta dirigida a los y las líderes de los Estados que se reúnen estos días en Madrid, recuerdan que “entre el 21% y el 37% de los gases invernadero son atribuibles al sistema alimentario”. Y buena parte del mismo proviene del mundo cárnico. Quizá no sabe usted que por cada quilo de carne de ternera se han necesitado más de 15.000 litros de agua para su producción. O que cada ciudadano y ciudadana de la India come una vez a la semana carne, en 2050 tendríamos un problema de desabastecimiento mundial. ¿Cómo es posible?

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Por un lado, la Organización Mundial de la Salud advierte que es insano comer más de 500 gramos de carne roja a la semana y no recomiendo comer carne procesada en absoluto. Ahora piense en el embutido de esta mañana, el bistec del mediodía y el bocata de pinchitos de esta noche. Seguramente ha duplicado la cantidad que necesita de carne para toda la semana.

Volviendo al tema de la producción, la alimentación de los animales que nos podemos permitir la mayoría de la población está llena de proteínas artificiales para que las bestias engorden más rápido. Se calcula que el 75% de los cultivos mundiales para fabricar estas proteínas están en Brasil y Estados Unidos. Los ecologistas brasileños llevan años relacionando este tipo de macrocultivos con las quemas provocadas de la selva amazónicas, entre otras.

En la carta enviada a los líderes mundiales, la comunidad científica recuerda que para la actual producción “se requiere grandes cantidades de forraje, el cual muchas veces está producido en grandes plantaciones dentro de tierras deforestadas o otros ecosistemas naturales”.

Si te quieres terminar de convencer, recomendamos Love Meat Tender, un documental muy galardonado, del año 2011 pero muy divulgativo, entretenido y sobretodo vigente. Para quien tenga mucho estómago, “Matadero” es un recopilatorio de imágenes del sacrificio de la mayoría de animales que quizás has comido estos días.

Autor: Gabriel Barba

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