El maltrato animal y la violencia de género

El Observatorio de la Violencia de Género en Bizkaia ha publicado un artículo en el que analiza la relación entre el maltrato animal y la violencia de género, que publicamos a continuación. En él, se asegura que la relación que se establece desde esta perspectiva se encuentra en el mismo contexto de la violencia que se dirige hacia otros miembros de la familia, especialmente menores y mayores dependientes, a quienes el maltratador instrumentaliza como medios para dañar a su pareja. Las consecuencias de esta realidad pueden ser aún más graves en el caso de las víctimas con alguna discapacidad funcional, sensorial o intelectual.

Los animales son con frecuencia parte especialmente vulnerable de la unidad familiar, a lo que se suma el problema de la invisibilidad y la no consideración de los mismos como víctimas. El daño que reciben de manera objetiva como seres sintientes, es por sí mismo un problema que hay que abordar mediante la protección y la recuperación de estas víctimas.

Además como parte de las familias, participan de las conexiones afectivas que se establecen entre sus miembros y su sufrimiento y necesidades se convierten en factores de mayor vulnerabilidad para las demás víctimas de la violencia ejercida, en los siguientes sentidos:

  • La violencia psicológica que causa su sufrimiento como ser querido.
  • La vivencia de chantaje añadido en el marco de las relaciones afectivas y familiares.
  • Las preocupaciones por su seguridad y cercanía, que incluso conducen a menudo a las mujeres agredidas a condicionar su alejamiento del agresor en las condiciones más óptimas para su propia seguridad y recuperación.

En España, se estima que uno de cada cuatro hogares convive con un animal, a lo que habría que sumar otros animales cercanos a la convivencia y los lazos afectivos en entornos rurales o en espacios específicos. Por esta razón posiblemente, además de por una sensibilidad social creciente, se conocen cada vez más casos en los que un animal sufre un maltrato cuyo objetivo es provocar dolor en las mujeres víctimas de la violencia. De hecho, el FBI lo reconoce como una forma de violencia intrafamiliar desde el 2016.

En el marco de la Subcomisión para un Pacto de Estado en materia de Violencia de Género, en la que 66 profesionales de los distintos ámbitos realizaron sus propuestas y aportaciones para ser tenidas en cuenta en el Pacto, Dña. Blanca Hernández Oliver, ex Delegada del Gobierno para la Violencia de Género, Letrada de las Cortes y experta en temas de violencia contra la mujer, planteó, entre otras cuestiones, la recomendación de que sean trasladados a los Juzgados de Violencia las acciones que se deriven del daño que tan a menudo los agresores provocan a la mujer a través de sus mascotas o sus cosas.

Según datos recogidos en diversos estudios, se están conociendo cada vez más casos de mujeres maltratadas que renuncian a acudir a una casa de Acogida por la imposibilidad de llevar a sus mascotas con ellas. Es sus estadísticas concluyen que “… los datos indican que el 86% de los maltratadores de mujeres se ensañan primero con sus animales y que hasta el 56% de las mujeres que viven esta situación, no abandonan su entorno violento para no tener que abandonar a sus animales y continúan conviviendo con su maltratador” . De sus datos también se recoge que el 71% de las mujeres que fueron a una casa de acogida y tenían un animal, referían que su agresor “había herido, amenazado o matado a su animal de compañía por venganza o para ejercer control psicológico”.

En Euskadi, ya en 2009, el informe de Evaluación del Alcance y la Eficacia de los Recursos de Acogida en materia de Maltrato Doméstico contra las Mujeres- Respuesta Institucional ante las necesidades de acogimiento de las mujeres víctimas del Maltrato Doméstico en la CAPV, introducía una llamada de atención sobre este tema en su valoración y dentro del apartado de Áreas de Mejora:

“Merece una reflexión la prohibición legal de introducir animales domésticos en los recursos, a excepción de los perros “lazarillos” para invidentes. En ocasiones, los lazos afectivos y cotidianos más normalizados y reforzadores de la autoestima se establecen con mascotas, cuya presencia puede contribuir a la recuperación de sus cuidadoras”.

Diversos aspectos a tener en cuenta

Se señala la necesidad de tener en cuenta la presencia de animales en los casos de violencia de género y su inclusión en las intervenciones y atención:

  • El posible maltrato animal por sí mismo.
  • La instrumentalización del animal como medio de infringir un daño profundo en las víctimas del maltratador por la relación afectiva de las víctimas con los animales.
  • Los animales como factores destacados en la recuperación del daño psicológico, el refuerzo de la autoestima y la seguridad de las víctimas.
  • La posibilidad de la seguridad también física que pueden proporcionar.
  • La importancia de solucionar un obstáculo que dificulta de manera creciente, el abandono de las situaciones de maltrato.
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Autor: Amecopress

Asociación Española de Mujeres Profesionales de los Medios de Comunicación. Información para la Igualdad.

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