Entrevista al Presidente de la asociación profesional Independientes de la Guardia Civil

La Revista IGC suboficiales publica una entrevista al Presidente de la asociación profesional Independientes de la Guardia Civil (IGC), el Sargento Joaquín Parra Cerezo destinado en el Equipo de Policía Judicial de Tafalla (Navarra). Aquí puede leerla íntegramente:

Joaquín Parra Cerezo es el presidente de los Independientes de la Guardia Civil (IGC), ingresó en la Guardia Civil el 2 de mayo de 1984 en el Cuerpo de Guardias Civiles Auxiliares, fue nombrado Guardia Civil 2º en enero de 1986, tras otro proceso académico en Úbeda (Jaén).

Su primer destino como guardia civil de carrera fue el aeropuerto del Prat de Barcelona, posteriormente Irurtzum (Navarra) donde se hizo militante del sindicato clandestino de la Guardia Civil SUGC, y en diciembre de 1988 hizo la primera entrevista en un medio de prensa de Navarra, a página completa, vestido con tricornio y uniforme, en la fotografía aparecía por la espalda para evitar su identificación.

Obligado por jornadas semanales de trabajo de hasta 80 horas, y continuas sanciones, ya que se puso en el punto de mira por su ideología, al ser calificado como “rojo”, por defender en las conversaciones con sus compañeros y superiores, la actuación del Rey contra el golpe de Estado, ante las críticas de los mismos, y porque defendía al Gobierno legítimo salido de las urnas por mayoría absoluta, aunque fuera socialista. De esto hace ya más de 30 años.

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Pero quién es realmente Joaquín Parra de 53 años y 35 años de servicio en la Guardia Civil, vamos a descubrirlo.

No es usted ya aquel joven guardia civil que a finales de la década de los ochenta se empezaba a distinguir en el sindicato clandestino de la Guardia Civil, eso es evidente pero, ¿en qué se diferencia ideológicamente?

35 años en la Guardia Civil, año y medio privado de libertad entre calabozos y cárceles militares, en las que la casualidad me llevó a compartir conversaciones privadas, en los momentos que salíamos al patio del Penal del Ferrol y por el recinto periférico de la prisión Militar de Alcalá de Henares, entre otros, con el General Milans del Bosch condenado por el golpe de Estado. Además de haber sufrido dos expulsiones del Cuerpo, anuladas por sentencias del Tribual Supremo y Tribunal Constitucional. Montones de sentencias de diversos Tribunales en favor de los derechos fundamentales, pero eso nunca me lo reconocen, solo que en su día me notificaron montones de faltas graves, cuando estuve expulsado, y que supuestamente cometí con anterioridad, de las que no se instruyó ni procedimiento, y me las notificaron una vez expulsado, teniendo al final que solicitar la cancelación cuando reingresé, y eso les vale para negarme cualquier reconocimiento positivo.

Respecto a la diferencia ideológica ha cambiado el escenario, hemos avanzado en derechos fundamentales, y en derechos profesionales y sociales, al tiempo que lo ha hecho la sociedad, pero lo que realmente sigue moviendo a los guardias civiles a seguir reivindicando, y es causa de conflictos y bajas médicas en porcentajes muy superiores a otros colectivos es, a mi juicio, la desigualdad, la injusticia, la desviación de poder, la mentira en los informes, y ello solo puede solucionarse ante los Tribunales de Justicia aportando las pruebas que se puedan, pero el problema sigue porque los cambios normativos en favor de los principios democráticos van acompañados de otras formas o instrumentos que desequilibran la balanza de la justicia, y dificultan la verificación de la exactitud de los hechos.

Le veo algo resentido, pero no parece que le haya ido tan mal, es usted Suboficial y está destinado en Policía Judicial, donde no es nada fácil entrar, a qué se debe ese disgusto.

En parte es mi forma de ser, no me gusta alagar la oreja a nadie, en este momento estoy desempeñando el papel de dirigente de una organización profesional, y no reconocer situaciones de hecho contra las que combatimos como podemos, no sería honesto, pues estamos según la ley para defender los derechos sociales y económicos de los guardias civiles de cualquier empleo. Ello me obliga a decir lo que realmente pienso que ocurre, a veces ante la propia experiencia personal, que es lo que nos sirve a cada cual de mejor ejemplo.

En Policía Judicial entré por oposición, tras mucho luchar, pues denuncié ante la Fiscalía General del Estado y Defensor del Pueblo al Director General, ya que allá por los últimos años de la década de los noventa se destinaba en policía judicial sin tener el curso, no digo comisión de servicio sin título, digo destinados sin título, y, denunciado esto, salió un curso por oposición la mitad de plazas, y la otra mitad propuestos por las UOPJs. Hice un muy buen examen y entré. Luego abrirme camino y conseguir plaza es otro cantar que me llevó otros problemas, he ido aprovechando coyunturas para pasar de un sitio a otro. Mantenerme ahora es otro problema más, pues tengo días asociativos que me liberan del trabajo policial, y me obligan a acudir a actos de representación de la asociación, y sobre todo a contribuir en el trabajo que desarrollamos en la misma, es por eso que poco aporto a mi Unidad, así que me evalúan, peor imposible, pero con las pruebas que han ido dejando en documentos internos, creo que podré intervenir positivamente, ante la vía jurisidiccional contenciosa administrativa y/o penal. Voy a ver si con un abogado de mi confianza de toda la vida, y con procurador que hace buen precio, algún Juzgado ve motivo para admitir alguna o varias querellas.

Pero cambia de tema, que no estoy para hablar de mí.

Pues bien, son muchos los Suboficiales afiliados a Independientes de la Guardia Civil (IGC), pregunto.

No, la verdad que no, estaremos cercanos a un centenar, y ello ha sido gracias principalmente al Delegado de Suboficiales de la asociación, el gallego Javier, y a sus inmediatos colaboradores. La asociación en su conjunto tiene unos 1.600 socios, que principalmente son Guardias Civiles, y también Cabos, de hecho el Secretario Nacional es Cabo 1º, y no se ha ido a la asociación, solo para Cabos. Tenemos de bueno que somos representativos en el Consejo de la Guardia Civil, lo que nos supone tener algunas prerrogativas en la interlocución con la Dirección General, y una bolsa de días asociativos a repartir entre representantes, que no alcanzan tampoco a otros Cuerpos de Policía que tienen bastantes más prerrogativas. Nos dicen que la Guardia Civil al tener naturaleza militar no puede tener las prerrogativas que tienen otros Cuerpos, así lo ven las autoridades que nos gobiernan y dirigen, y yo la verdad es que no veo fundamento en el ordenamiento jurídico, pues estar sometidos a disciplina militar no quiere decir que un representante guardia civil no pueda tener el mismo alcance en sus derechos sociales y representativos para hacer su labor, que otro policía sin disciplina militar. El trabajo representativo es el mismo, indistintamente de la naturaleza civil o militar del Cuerpo.

¿Cómo ve profesionalmente los empleos de Suboficiales, y qué tienen de particular reivindicar para esa Escala?

Un Suboficial sería en una pequeña o mediana empresa, lo que se llama un mando intermedio, un capataz, un encargado, osea, no participa de la organización de la dirección, pero se ve en la necesidad de hacer ejecutar lo que manda la dirección, así que las consecuencias de mandar hacer o de buscar la forma de ejecución de los planes o directrices, le trae los problemas que puedan derivarse de esa complicada función.

Para los Suboficiales podemos pedir lo mismo que pedimos para todos los empleos, esto es, una retribución aparejada con la labor que se desempeña, con lo ingrato de su función a veces, pues las quejas de los guardias civiles son primeramente con su sargento, o contra el brigada o subteniente si no tiene otro empleo intermedio que hace la función de contención de quejas y reproches.

Tampoco es fácil conciliar los intereses de los subordinados, con los de la Institución, y ser lo más equitativo y justo posible, sin que dejen de respetar tu trabajo de mando. No se puede dar todo, y hasta se recomienda decir más de una vez, que no, osea no acceder a todo lo que se pide, porque al final no te queda margen de actuación o decisión.

Luego tenemos a los Oficiales que lógicamente asumen que son más inteligentes o al menos más capaces que nosotros, pues para eso han estudiado y aprobado una oposición más que nosotros. No es la primera vez que con ello se argumenta. Y los jóvenes Oficiales de la Academia General, tampoco lo tienen fácil por su juventud y el desconocimiento de la Guardia Civil por veteranía, por eso a  veces ocurre que los hay que tampoco conectan muy bien en todos los casos con los Suboficiales, ni con la dificultad de nuestro trabajo, pues ellos no son un empleo ejecutivo, sino directivo, así que al tajo tajo, estamos los empleados y capataces, pues la labor de ellos es otra, y sin práctica entiendo, que las órdenes a veces pueden apartarnos, más que encauzarnos, en la forma de mejor hacer. Mis experiencias no han sido muy buenas, porque si descuellas en algo, puedes tener problemas con tu cuello. El jefe siempre tiene la razón y sabe más, así que de no ser así, podría ser que alguno para hacerse de notar te desprestigie a conciencia. De este tipo de cosas saben los que estudian las relaciones sociales en las grandes empresas.

Los IPEGUCIs, forma de evaluar el trabajo, lo veo sumamente mal orientado cuando se utiliza con fines desviados, y no para reconocer y compensar el buen trabajo y las buenas actitudes, sino para castigar o ejercer el dominio, pero no para conseguir la disciplina o subordinación a la ley y al derecho. La forma para combatir una supuesta desviación de poder es demostrar la falsedad documental, cuando la haya y se deduzca con suma facilidad el dolo, la intencionalidad, sobre todo por ejemplo, en el caso de que los mismos Oficiales te digan que te evalúan mal, no por tu trabajo, sino por otras cosas, o cuando se busca algo nimio y común, por la dificultad de nuestro trabajo, para hacer un mundo y desprestigiar a conciencia.

El móvil a todas partes, y que uno esté en la playa bañándose y se tenga que quedar tu mujer mirando el teléfono oficial por si llaman que te pueda avisar y salir del agua, es un ejemplo sencillo de lo que es común, pero no es aceptable. Hasta que no se entienda en la Guardia Civil que no vivimos como robots, sino como personas que necesitan desvincularse en ciertos momentos del trabajo, seguiremos viendo Suboficiales desquiciados, y soltando todo tipo de expresiones por la boca, de camino a su despacho, y eso al final redunda en las buenas o malas relaciones de las Unidades. Tenemos que tener servicios de guardia para acudir a todo lo que sea necesario. La actividad rural, o de pequeñas unidades policiales, no debe ser problema para tener una plantilla suficiente de servicio para todo tipo de vicisitudes. Es necesario ampliar las plantillas para no abandonar a los ciudadanos de las zonas más despobladas, la seguridad como la sanidad o la educación son servicios esenciales, que en zonas rurales requieren de más personal que en zonas de concentración de personas, en las que la productividad o rendimiento puede ser mayor.

De cualquier forma el despliegue de la Guardia Civil por todo el territorio, aún despoblado, es estratégico para la seguridad nacional, pues dejar zonas sin vigilancia es facilitar que haya sitios ocultos para la actividad y el refugio de delincuentes, donde ya no llegué el Estado.

Se extiende mucho en sus respuestas, no he querido interrumpirle porque en la revista hay espacio suficiente, pero si puede ser más conciso se lo agradecería. Dígame qué puede hacer Independientes de la Guardia Civil (IGC) para hacer socios y ser alternativa a la específica y exclusiva asociación de Suboficiales ASEGC.

Bueno, el mensaje contra las asociaciones como IGC llamándolas generalistas; “que no defienden a los Suboficiales, o no le des el voto a los guardias cuando votas a IGC”, por ejemplo, ha sido un mensaje que ha calado entre los Suboficiales, y hace que guardias que van a la academia de Suboficiales te digan que en cuanto salgan de ella causan baja en la asociación que sea, para irse a la de solo Suboficiales, y que si ascienden a Oficiales harán lo propio porque los intereses de unos no son los mismos que los otros, o te preguntan qué pasaría si hay conflicto entre un Suboficial y Guardia Civil de la misma asociación, cuando la respuesta es bien sencilla, que tendrán cada uno su defensa. Si a ello sumas que cualquier cosa buena que se haya podido conseguir para los Suboficiales, se atribuye a los buenos oficios de los dirigentes de ASEGC, pues la verdad es que abrirse camino resulta muy difícil. Yo, a poco más de 4 años para pasar a la Reserva, o 6 años si me reengancho, no estoy para grandes luchas, pero tampoco estoy para ponerme panza arriba y que me acaricien la barriguilla, como perro fiel. Los presidentes de las asociaciones actuales tenemos edades cercanas, y estamos a tiempos parecidos para jubilarnos, la esperanza esta en los más jóvenes, y que los Suboficiales que ingresen en IGC lideren y sumen a sus compañeros de promoción, y que puedan dar un mensaje muy definido de la Sección de Suboficiales de IGC, con autonomía propia, y capacidad de hacer por si sola, para que sonemos tanto o más los Suboficiales de IGC, que los de otras asociaciones. Y que los guardia civiles de cualquier empleo se convenzan que se puede defender lo de cada cual, en una asociación que integra a todos, tráfico, policía judicial, guardias, cabos, sargentos, tenientes, comandantes, sin distinciones.

¿Firmaría un acuerdo con otras asociaciones para tener una lista común en la Escala de Suboficiales en las próximas elecciones de asociaciones profesionales, dentro de dos años y medio?

Por mi parte no solo no habría problema alguno, sino que lo defendería, que AUGC, UGC, AEGC, JUCIL e IGC firmáramos una lista conjunta, y acreditando realmente los socios Suboficiales de cada asociación, ponderar el voto para eligir el orden de la lista. No digo que el que más socios tenga encabece la lista, pues solo él y el segundo como suplente representarían en el Consejo, sino que se elija primero a quienes estuvieran dispuestos, con el voto ponderado de cada asociación, así que el que más socios Suboficiales tenga, pondera más, pero no necesariamente, a no ser que tenga mayoría absoluta, será elegido su representante, sino el más votado ponderadamente.

¿Qué planes tienen para el futuro de la asociación ?

Pues una cosa es planear y otra llevar a efecto. Yo tengo planes, otros tienen planes, pero se trata de converger en un proyecto y llevarlo a efecto. Cada cual debe asumir una responsabilidad, un concreto trabajo, porque con el de todos se obtendrán los resultados.

El no firmar el acuerdo salarial con el Ministerio de Interior, aún de haber participado activamente en las negociaciones, ¿les será bueno o no?

Hay miembros de la Junta Directiva y otros representantes de la asociación que dicen que si hubiéramos firmado el acuerdo hubiéramos perdido socios, y que al final fue una pena que JUCIL capitalizara el desvío de socios de otras asociaciones.

Yo tenía una opinión, aunque no estoy descontento con no haberlo firmado tras el resultado de la consulta que prometimos. Fuimos coherentes, y demostramos tener palabra.

Lo importante es que la subida salarial se ha producido, y ahora se trata de ver si realmente culminará la homologación de sueldos de todos los Cuerpos de Policía en España, porque las diferencias salariales no justificadas no hacen sino que crear mayores brechas económicas entre ciudadanos de unas Comunidades u otras, y eso es contrario a lo que propugna la Unión Europea que promueve el crecimiento en los países con menor renta per cápita, pues igual se debe hacer en España para no crear desequilibrios sociales. No se trata de subvencionar, sino de generar riqueza y la igualdad económica al menos entre funcionarios.

Parece que no tienen planes para el futuro, pero tienen alguna línea de actuación al menos, algún objetivo.

Por lo pronto intervenir y facilitar la mejora y mayor participación de los representantes en los departamentos jurídico, medios de comunicación y redes sociales, relaciones institucionales, y acciones para el crecimiento. A mi me gustaría que se formaran unos buenos especialistas en cada departamento, que sean humildes y trabajadores, que su esfuerzo se lleve a cabo en equipo, y que se tuviera alguna consideración con los que más sabemos de todo esto, para conducirnos mejor.

Ya para finalizar, ¿qué proyecto tienen para la Escala de Suboficiales?

Pues luchar ejerciendo influencia social, con el fin de que aquellos que pueden cambiar las cosas en la Guardia Civil con el desarrollo de leyes, decretos, y disposiciones administrativas, pues que lo hagan. Queremos estar sometidos a menos presión, mayor reconocimiento, y que no se aprovechen de nosotros.

Autor: Revista IGC Suboficiales

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