La importancia del papel de las mujeres militares como mediadoras en las zonas de conflicto

Hay muchos escenarios bélicos en el mundo. En esas guerras las principales víctimas son las mujeres. La violencia sexual es usada como arma de guerra, ante el silencio y cierta complicidad de la sociedad occidental. Tras hacer esta denuncia, la ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles, abogó por una “revolución por la paz”, para la cual es imprescindible el papel de las mujeres militares como mediadoras en las zonas de conflicto

Margarita Robles intervenía así en el seminario ‘Mujeres, paz y seguridad’, celebrado el lunes en la Universidad Camilo José Cela en Madrid y organizado por la Fundación CJC de la Universidad Camilo José Cela y THRibune.

El objetivo del acto era analizar el segundo plan de acción de mujeres paz y seguridad adoptado por el gobierno de España en 1 de septiembre de 2017, que tiene como objetivo fortalecer el papel de las mujeres como agentes de paz. Sus áreas temáticas son la violencia sexual en conflicto y otras formas de violencia contra las mujeres, mujeres y niñas refugiadas y desplazadas, prevención y lucha contra el extremismo violento y el terrorismo, y trata de mujeres y niñas.

Las Fuerzas Armadas españolas, desplegadas en una veintena de escenarios marcados por el conflicto, son un agente determinante en la construcción de la paz. “La resolución de los conflictos no se consigue mediante una guerra mayor, sino con contingentes como los españoles que van a hacer labores de intermediación”, dijo la ministra. Pero, como recogió Naciones Unidas en su resolución 1325, en el mundo no habrá una paz seria y duradera sin la participación de las mujeres. Con este objetivo Robles apeló a la responsabilidad de las 200 militares españolas desplegadas en Afganistán, Irak, Mali o Líbano, convertidas en mediadoras que logran acercarse a las mujeres, víctimas dobles de los conflictos y cuyos cuerpos son utilizados como arma de guerra.

“La paz tiene que ser un camino y un objetivo. No hay paz duradera en el mundo, como no la hay en nuestro país, sin las mujeres comprometidas y como protagonistas. Y en ese compromiso por la paz, nadie puede excluirse ni puede quedar excluido”, subrayó.

La ministra incidió en que las mujeres “son las principales víctimas” de los conflictos latentes en el mundo, “dobles víctimas” tanto por la guerra propiamente dicha como por la violencia sexual a la que están expuestas. “La violencia sexual es utilizada como un arma tan letal como puede ser un arma nuclear porque las niñas y las mujeres de los países en conflicto son violadas y vejadas”, resaltó.

En este contexto, la titular de Defensa destacó el papel de los hombres y mujeres de la Fuerzas Armadas en estos conflictos en el exterior, que desde hace 30 años participan en misiones para dar cumplimiento a Carta de Naciones Unidas y que establece como prioridades la seguridad, la libertad y la paz en el mundo.

“Más de 188.000 hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas han participado en misiones de paz en el mundo en estos últimos 30 años, de los que 186 han fallecido. En la actualidad, son 3.000 los hombres y mujeres que participan en 20 misiones en el mundo con el compromiso y los valores de luchar por la paz y la libertad”, explicó Robles. De esas 3.000 personas, 200 son mujeres “que representan el 6% del total de los contingentes de paz”.

Ninguna mujer está excluida de sufrir violencia de género

Cruz Sánchez de Lara, presidenta de THRibune y consejera de El Español, comenzó el acto con un llamamiento a un minuto de silencio en memoria de aquellas mujeres que tienen “heridas en su cuerpo y cicatrices en el alma”. También recordó que es necesario flexibilizar la violencia de género en toda su amplitud.

El acto contó con el testimonio improvisado de Zaida Cantera: “ninguna mujer por fuerte que sea, por rica que sea, está excluida de sufrir violencia de género. Y nunca es culpa suya.”

Durante la mesa redonda se aportaron algunos datos para la evaluación del plan nacional de acción de mujeres paz y seguridad y una mirada integral sobre la situación que viven las mujeres.

Elvira Cabrera Rodríguez, profesora de Criminología y Seguridad de UCJC, advirtió de que “la trata de seres humanos es la esclavitud del siglo XXI” y alertó del aumento del tráfico de niñas para la explotación sexual. Desde su punto de vista el tratamiento de este fenómeno mundial requiere una perspectiva integral que permita atacar los factores de riesgo, abordar la trata con una mirada de género y buscar la complementariedad de los instrumentos y recursos de los que disponemos.

María Salvador, responsable del programa Derechos de las Mujeres de Alianza por la Seguridad, recordó la recomendación hecha desde Naciones Unidas: es importante que participen más las asociaciones de mujeres y asociaciones feministas en los procesos de paz. “Son las organizaciones de mujeres las que, cuando hay una crisis, responden de manera más rápida y eficaz”. La revolución de las mujeres por la paz está cuestionando las estructuras que impiden precisamente que exista esa paz. María Salvador criticó también el cierre de fronteras, que prioriza “la seguridad estatal por encima de la seguridad de las personas”.

El almirante Juan Francisco Martínez Núñez, secretario general de Política de Defensa, abogó por “la incorporación plena de la mujer en las Fuerzas Armadas como elemento rompedor para subvertir los ciclos que combinan miseria, corrupción y violencia“. “Desde mi experiencia en zonas de conflicto puedo decir que mientras los hombres se resisten a dejar las armas, la mayoría de las mujeres apuestan por la paz“.

“La agenda mujeres paz y seguridad es una prioridad”, afirmó Clara Brasero, del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, y se construye con los ejes de prevención, protección y reparación. Aunque también advirtió que en estos momentos vivimos un recrudecimiento de los ataques a los derechos de las mujeres, derechos sexuales y reproductivos, derecho a la participación, derecho a la paz y la seguridad.

Las sabias de Kakuma

El acto se cerró con la intervención de Marta Villa, de Mujeres por África, y Elizabeth Kitulo, profesora de primaria en un campamento de personas refugiadas de Kakuma (Kenia), poblado principalmente por quienes huyen del conflicto en Sudán del Sur. Allí las profesoras (“sólo el 10 por ciento de las docentes son mujeres”) no sólo son profesoras, también son orientadoras. “Hay muchas madres solteras y muchas viudas, la mayoría de ellas desempleadas; necesitamos apoyar a las mujeres que están en la exclusión para que entren en la inclusión. Tenemos que aumentar su participación en todos los aspectos de la vida”.

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Autor: Amecopress

Asociación Española de Mujeres Profesionales de los Medios de Comunicación. Información para la Igualdad.

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