OPINIÓN- Menores tutelados: una realidad a la que hay que dar visibilidad

Actualmente, en España hay más de 17.000 menores tutelados por el Estado que viven en centros residenciales separados de sus familias.

En muchas ocasiones, cuando pensamos en hacer voluntariado, nos vienen a la cabeza lugares como India, África o Latinoamérica. No obstante, la realidad es bien distinta.

Si nos paramos a pensar, nos damos cuenta de que, en nuestro día a día, convivimos con gran cantidad de colectivos que se encuentran en riesgo de exclusión social. Algunos de estos grupos, como el colectivo LGTBI, han conseguido hacerse oír. Otros, por el contrario, siguen sin tener la visibilidad que deberían. Este el caso de los menores tutelados.

Según las últimas cifras publicadas por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social en su proyecto “Infancia en datos”, en nuestro país hay 47.493 menores con medidas de protección a la infancia, siendo Andalucía, Cataluña y Madrid las comunidades que mayor número aglutinan.

Estos niños y adolescentes son prácticamente iguales a como hemos sido todos y cada uno de nosotros y, sin embargo, viven en unas circunstancias muy diferentes.

En primer lugar, están tutelados por la Administración, puesto que provienen de ambientes marginales o familias desestructuradas y, por diversos motivos como malos tratos, criminalidad, drogadicción y dificultades económicas, han pasado a vivir en centros de acogida o residenciales. En función de cada situación y de la gravedad de los hechos vividos por el menor, el sistema judicial español otorga distintos regímenes de visita a sus familiares, por lo que la realidad de los menores que residen en estos centros varía mucho en cada caso. Es importante aclarar que estos niños no han cometido ningún delito ni están allí por su culpa, sino que es algo ajeno a ellos.

En segundo lugar, en muchos casos, tienen carencias afectivas considerables falta de autoestima, que se ven reflejadas, principalmente, en sus estudios. Algunos, incluso, acuden a sesiones con profesionales (psicólogos pedagogos) con el fin de mirar más allá de su situación y sobreponerse a ella.

Aunque cada año el Estado destina millones de euros a medidas de protección a la infancia, desafortunadamente, la Administración no puede cubrir todas las necesidades de estos niños ahí es donde tiene gran repercusión la labor que realiza el Tercer Sector. Una de las instituciones que trata de suplir todas las carencias que puedan tener estos menores es la Fundación Soñar Despierto.

Esta fundación atiende, al año, a más de 3.000 niños y adolescentes provenientes de 90 centros repartidos en Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia, con el objetivo de lograr su integración social y la igualdad de oportunidades.

Consigue llevar a cabo su misión con la ayuda de más de 1.300 voluntarios y empresas “soñadoras” que tratan de mejorar la situación de estos niños con los medios de los que disponen.

Llevo cuatro años como voluntaria y, personalmente, tengo que admitir que ha sido una de las experiencias más gratificantes que he tenido. Todos los días aprendes algo nuevo. Me llevo una lección muy importante: no importa la situación que te haya tocado vivir ni lo difícil que haya sido. Sigues adelante, siempre con una sonrisa, sin miedo, con ganas de comerte el mundo y mostrando todo tu cariño a las personas que te rodean, por muy roto que estés por dentro.

 Y a ti, ¿no te gustaría vivir una experiencia así y ser una de esas personas que ayuda a cambiar la realidad de estos menores?

Autor/a: Naiara Calvo Conde

Estudiante del doble grado de ADE & Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad Rey Juan Carlos

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