El Príncipe Felipe mira con preocupación la frontera del Tarajal

Pasados pocos minutos de las 10 de la mañana, el bar de Said tiene tan solo dos clientes, y durante media hora no se servirá nada más que un café para cada uno de estos clientes. Tanto ellos como el propietario del establecimiento explican que antes esta zona estaba muy concurrida, con la correspondiente caja. En la misma barriada del Príncipe Felipe, el propietario de la farmacia calcula que ha dejado de facturar el 50% de la venta libre. De telón de fondo, la Frontera

La farmacia de Mario de Miguel es la única que hay en el Príncipe Felipe / Antonio Sempere

Said abrió el bar «hace ocho o nueve años» y si no se plantea cerrarlo es porque afirma no tener otra cosa, que si entran «cinco euros en la caja» algo es algo. Lo que está claro es que, a parte de la parroquia del barrio, la gente de Marruecos que venía a comprar a Ceuta eran sus principales clientes. Su bar, en la colina de Príncipe Felipe que mira al Tarajal, es uno de los primeros que uno se encuentra entrando a Ceuta, y Said afirma que hace unos meses no paraba de servir desayunos. Ahora cree que la poca concurrencia es culpa de las restricciones del paso fronterizo.

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«¿Por qué tiene que pedir la residencia?», se lamenta Said, quien cree en el vox populi que afirma que la Policía Nacional es arbitraria a la hora de dejar pasar a las personas con pasaporte de Tetuán. «Tengo una amiga farmacéutica de Tetuán que tiene el padre aquí y hay días que la dejan pasar y otros que no«, explica Mario De Miguel, el propietario de la farmacia del barrio.

Mario de Miguel, dueño de la farmacia de Príncipe Felipe
Mario de Miguel, dueño de la farmacia de Príncipe Felipe, dentro del establecimiento / Antonio Sempere

Pérdidas del 50% en productos sin receta

Él y las dos trabajadoras también miran con preocupación como va disminuyendo la presencia de compradores marroquíes, que aprovechaban que el comercio está cerca de la frontera para comprar o «productos de más buena calidad», o sobretodo «productos de venta libre». Estos son cremas, ungüentos, pañales, nutrición, etc, y De Miguel calcula que ha dejado de vender el 50% de este tipo de mercancías. Un 20% del total de lo que facturaba antes.

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Said en la puerta de su bar, casi vacío esta mañana / Antonio Sempere

«Como sigan así las cosas se va a quedar sólo el jefe«, comenta una trabajadora de la farmacia. Esta es la única que da servicio al vecindario de Príncipe Felipe. El propietario afirma que todas las novedades sobre la situación fronteriza las sabe por la prensa, aunque la barriada habla. Said afirma conocer a lugareños que están emigrando a otros países europeos porque el comercio en negro que se generaba alrededor del porteo era de lo poco que vivían algunos. Y viendo que en los almacenes del Tarajal II algunas empresas están despidiendo a parte del personal.

Desde la Delegación del Gobierno afirman que la Policía Nacional simplemente está parando a aquellas personas que saben que se dedican al porteo. También que Marruecos sigue requisando mercancía de los pocos vehículos y transeúntes que se arriesgan a cargar con más compras de las que se consideran «en régimen de pasajeros». Es decir, un par de bolsas por personas y no de productos como frutos secos entre otros.

Un hombre sentado cerca de la frontera
Un hombre sentado en la barriada de Príncipe Felipe mirando a la nacional de la Frontera / Antonio Sempere

El porteo podría haber llegado a su fin

El Reino de Marruecos interrumpió el porteo el 9 de octubre. Desde la Delegación del Gobierno han dado hasta tres veces una fecha de reapertura que nunca ha llegado, y cada día son más las voces desde la institución, en los medios locales y en nacionales que afirman que el porteo se ha terminado definitivamente.

Autor: Gabriel Barba. Imágenes de Antonio Sempere

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