REMITIDO | Violencia machista, denuncias falsas y peticiones de reprobación por quienes deben ser reprobados

Queremos comenzar este comunicado mostrando nuestro total apoyo a Ana Moya, delegada de Participación Ciudadana de la Policía Nacional en Ceuta. Una de las personas más autorizadas para hablar de violencia de género en la ciudad, ya que lleva trabajando casi 20 años en esta área en nuestra ciudad. Como dice el artículo que ha desatado la ira de Vox Ceuta. El gran partido patriota que se destapa atacando la profesionalidad y buen hacer de esta representante de las FCSE y exigiendo una rectificación al respecto y solicitando la reprobación pública del Jefe Superior del CNP en Ceuta ante estas declaraciones. ¿Cuál ha sido el gran delito que ha cometido esta representante de las FCSE?. Sencilla y llanamente hacer uso de su libertad de expresión y trasladar lo que ve diariamente en su trabajo. O dicho de otra forma, no participar del discurso totalitario, unilateral, dirigido y en muchas ocasiones, falso de esta fuerza política que ataca a todo y a todas las que no claudican y comparten su discurso.

PUBLICIDAD

En la entrevista que tanto encoleriza a Vox Ceuta esta representante de las FCSE indica: 

P.- Cuando das las charlas en los centros escolares a menores ¿Tienes un discurso diferente para las niñas y otro para los niños?


R.- No, porque como luchamos precisamente por la igualdad el discurso es generalizado. Si es verdad que los discursos son diferentes por la edad.

Parece, y de hecho es, una respuesta ecuánime al 100%.

En la entrevista que tanto encoleriza a Vox Ceuta esta representante de las FCSE indica: 

P.- En las charlas que impartes afirmas que te ‘molesta que se hable de denuncias falsas cuando se habla de violencia de género’ ¿Por qué te molesta?


R.- Por desgracia es como un mito el que se diga a la ligera que ‘existen muchas denuncias falsas’. Si analizas la frase, ese ‘muchas’ es incluso ofensivo para las personas que trabajamos en este campo, porque para afirmar que hay denuncias falsas tiene que haber unas sentencias por denuncias falsas judiciales y, me atrevería a decir, que no existe casi ninguna en Ceuta. Sin embargo, denuncias y detenciones existen muchísimas y en la gran mayoría de los casos, es violencia de hombres a mujeres. Si es cierto que en ocasiones se archivan las causas por diferentes motivos, como por falta de pruebas, pero no hay una sentencia judicial que diga ‘esta mujer está denunciando falsamente’. Entonces la afirmación ‘existen muchas denuncias falsas’ a mí me resulta incluso temeraria. Nuestros protocolos de actuación, nuestros propios códigos deontológicos nos prohíben hacer esas afirmaciones porque no son ciertas.

Parece, y de hecho es, una respuesta ecuánime al 100%.

Ante la siguiente pregunta, continuación de la anterior,


P.- ¿Crees que esta expresión se está utilizando ahora más que antes?


R.- Yo sigo pensando que ese discurso de denuncias falsas lo suele utilizar el propio maltratador porque quiere justificarse y decir que se le ha denunciado falsamente, y otras personas que lo puedan utilizar lo hacen por ignorancia. Mezclan los conceptos, se convierte en un mito y luego es difícil hacer caerlo.

Parece, y de hecho es, una respuesta ecuánime al 100%. 

Responde desde su conciencia e independencia “…sigo pensando….”. ¡Ahí parece radicar el problema! Qué alguien piense y tenga un discurso propio basado en sus valores, ideas y casi veinte años de experiencia en la lucha contra la violencia machista es impensable e inasumible por parte de un partido totalitario. Más allá de su deplorable actitud ante la violencia machista creemos que subyace también un sustrato evidente de falta de respeto hacia los derechos humanos más elementales.
 

El derecho a la libertad de expresión es un derecho humano que defiende la libre divulgación de las ideas, recogido en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos de 1948. Igualmente aparece en las diferentes Constituciones de todos los países democráticos íntimamente relacionado con la libertad de prensa. El artículo 19 dice textualmente “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

La legislación española prohíbe que una persona incite a la violencia o al delito, que haga una apología de la discriminación y el odio o que estimule una guerra. En un país con libertad de expresión no se puede promover el rechazo racial o incentivar los asesinatos. Reflexionen señores y señoras de Vox. 

La libertad de expresión está vinculada a la libertad de prensa, que es la garantía de transmitir información a través de los medios de comunicación social sin que el Estado pueda ejercer un control antes de la emisión. En nuestro país ya hemos visto cómo se las “gasta” Vox en cuanto a relación con la prensa, a derechos humanos y más especialmente en cuanto a la violencia machista. Aún tenemos en nuestra retina las imágenes de Ortega Schmit tratando con una actitud despectiva a Nadia Otmani, o su intervención en septiembre de este año donde Almeida se encaró con él tras reventar el minuto de silencio por una mujer asesinada en Madrid o sus comentarios sobre las 13 rosas, o….

Está meridianamente clara la actitud de Vox y más aún la de sus representantes ceutíes. 

Con estas actitudes, la del comunicado, consideramos que intentan amedrentar a las personas valientes que dicen las cosas ¡cómo son y cómo las sienten! y además vienen avaladas por una experiencia profesional de casi veinte años, reiteramos y recalcamos. 

En el Artículo 20 de la Constitución Española:

“1. Se reconocen y protegen los derechos:

a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”.

Debemos tener clarísimo que la desinformación junto con silenciar los derechos humanos, como la libertad de expresión, debilita terriblemente la democracia y por eso son utilizados como principales instrumentos por los regímenes totalitarios. Y por los partidos que persiguen las mismas metas y realizan, o al menos lo intentan, actuaciones análogas.

La Fiscalía abrió 14 investigaciones por supuestas denuncias falsas durante todo el año 2018, lo que suponen un 0,0083% del total de las 166.961 denuncias que se presentaron el año pasado.

Así se desprende de la Memoria de la Fiscalía General del Estado del año 2018 presentada este lunes con motivo de la solemne apertura del año judicial celebrada en el Tribunal Supremo.

Desde el año 2009, se han registrado un total de 97 condenas por denuncia falsa. Supone una media del 0,0069% sobre el total. Si a éstas se suman las causas en tramitación como si fueran condenatorias (144), el porcentaje final máximo sería del 0.010%.
Las denuncias falsas son solo el 0,01% y no se pueden asimilar a las sentencias absolutorias, según el CGPJ.

Además, las mujeres también son mayoría entre las víctimas de la violencia doméstica, la ejercida por familiares que no son ni pareja ni expareja.

Los y las difusoras de bulos se mueven cómodas, increíblemente cómodas en el barullo de tergiversaciones. Buscando crear la mayor confusión posible y muy especialmente entre los términos denuncia falsa y ausencia de condena. Una denuncia solo es falsa cuando hay una invención de los hechos. 

Si no se prueba que los hechos denunciados han sido inventados la denuncia por violencia de género no es falsa. De hecho, la circunstancia de que una mujer acabe perdonando al denunciado y se acoja a su derecho a no declarar contra él, que ocurre muchas veces, no implica que la denuncia fuese falsa. Esta es una conducta muy frecuente, a causa de las múltiples situaciones de dependencia que surgen en este tipo de relaciones personales, sin olvidar los supuestos de miedo al agresor.

Pongamos un ejemplo alejado del tema tratado en cuanto a los hechos pero que muestra la relaciones que pueden existir entre denuncias y condenas. En torno al 90% de las denuncias por robo se archivan motivadas por las dificultades para identificar a los autores, sin que esto suponga falsedad en las declaraciones de los denunciantes.

Queremos dejarlo meridianamente claro: lo que existe en nuestro país es demasiado sufrimiento y más de 1.000 mujeres asesinadas en los últimos quince años, una realidad difícilmente rebatible. Contra los bulos maliciosos, la mejor respuesta será siempre la aportación de datos veraces y la valentía de personas como Ana Moya que lleva ayudando a la sociedad y promoviendo la igualdad desde hace décadas. Justo lo contrario que llevan haciendo algunos partidos políticos.

Autor: Podemos Ceuta

Compartir esta noticia

Deja un comentario